Por qué el glifosato hace peligrar al nuevo gobierno en Alemania

El ministro de Agricultura votó a favor de renovar la sustancia del herbicida y rompió un acuerdo de abstención. Bronca de los socialdemócratas.

La canciller alemana, Angela Merkel, debió apercibir a su ministro de Agricultura después de que el funcionario votara en un foro europeo a favor de renovar la licencia al glifosato, una decisión que desató la indignación de sus socios de coalición socialdemócratas y puso en crisis los incipientes diálogos para formar un nuevo gobierno.

“No era este el proceder pactado en el gobierno, donde se había acordado una abstención. Lo sucedido no debe repetirse y así se lo he advertido al ministro”, afirmó Merkel en una conferencia de prensa brindada junto a la ministra de Medioambiente, la socialdemócrata Barbara Hendricks.

La intención de mostrarse con una de las principales figuras de la coalición no es inocente.  Hendricks y sus compañeros del Partido Socialdemócrata (SPD) pusieron el grito en el cielo cuando se conoció que Alemania cambió su posición en la Unión Europea (UE) y pasó de la abstención a la aprobación para renovar la licencia para el uso del reconocido herbicida glifosato.

La funcionaria socialdemócrata mostró ayer su indignación por el proceder del ministro de Agricultura, Christian Schmidt, y explicó que ella misma había hablado al mediodía con él para reiterarle su negativa a la renovación de la licencia, por lo que Alemania debía mantener su abstención. La tensión es tal que la jefa del grupo parlamentario socialdemócrata, Andrea Nahles, consideró que la decisión del titular de Agricultura implicaba una ruptura explícita del pacto de coalición del gobierno, que está en funciones y que dirigirá al país hasta que Merkel consiga formar un nuevo Ejecutivo a partir de los resultados de las recientes elecciones generales.

Intentando enfriar la polémica desatada, el propio Schmidt asumió toda la culpa, dijo que actuó solo y que no le había avisado a Merkel que iba a cambiar el voto del país.  Merkel le advirtió a sus ministros que los acuerdos de coalición “rigen también para un gobierno en funciones”, y con eso intentó evitar que la polémica sacuda las incipientes y ya de por sí complejas negociaciones para conformar un nuevo gobierno, informó la agencia de noticias EFE.

Hasta el momento, el líder socialdemócrata Martin Schulz rechaza la posibilidad de reeditar la coalición con los conservadores de Merkel y sus aliados de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Sin embargo, el presidente alemán y veterano dirigente socialdemócrata, Frank Walter Steinmeier, no da por muerta esa opción y convocó para el próximo jueves a una reunión con Merkel y Horst Seehofer, líder del CSU y correligionario de Schmidt.

Tras semanas de infructuosas negociaciones con los liberales y los ecologistas para formar gobierno, Merkel ahora insiste en abrir negociaciones con los socialdemócratas para reeditar la gran coalición, fórmula con la que ha gobernado en la primera y la tercera legislaturas, y que hasta ahora Schulz había descartado.

Si bien Schulz tomó esa posición, tanto en su campaña electoral como tras los comicios del pasado 24 de septiembre, la convocatoria de Steinmeier a los líderes de los partidos a “reflexionar” para evitar nuevas elecciones surtió efecto y abrió el diálogo que ahora entró en un nuevo stand by por la aprobación inconsulta del agrotóxico.

Si Merkel y los socialdemócratas reeditan la gran coalición, la ultraderecha neonazi asumirá el rol institucional de primera fuerza de la oposición en Parlamento, gracias a haber obtenido el tercer lugar en las elecciones generales.

(Télam)