Argentina, con un alto índice de percepción de la corrupción

Según un informe, en nuestro país la percepción sobre la incidencia de distintos delitos es alta a pesar de que disminuyó en el último año.

Si se toman los datos de la década del 90 y si la referencia es el resto del continente, Argentina actualmente mejoró en la percepción internacional respecto a la corrupción interna. En cambio, no sucede lo mismo si la comparación se hace con las últimas dos décadas: según las encuestas internacionales, nuestro país aún exhibe una imagen negativa.

Así lo revela un informe elaborado por la Escuela de gobierno de la  Universidad Austral, titulado “Indicadores internacionales de la corrupción en la Argentina”. El trabajo está basado en las mediciones de Transparencia Internacional, el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial y la Corporación Latinbarómetro. Si bien los índices de 2016 demuestran una leve mejoría, el resultado global de la Argentina no es bueno, indica el informe.

El índice de Transparencia Internacional revela que la percepción sobre la corrupción “está disminuyendo en Argentina desde el último año. Y si bien en los últimos 20 años Argentina ha estado por debajo de la media de la región “Américas”, en los últimos cinco años ha disminuido la diferencia entre el país y el continente. Esto se debe no tanto a una mejora de Argentina, que mantiene el promedio en los últimos cinco años (en 34), sino mayormente a un aumento en la percepción de la corrupción en las Américas”.

Transparencia Internacional también aporta cifras relacionadas con la corrupción y la ciudadanía basado en ítems sobre su experiencia personal directa de corrupción en su vida diaria, y muestra cuán lejos deben llegar los países para luchar contra la corrupción. En Argentina, la policía fue el servicio en el que más sobornos hicieron los ciudadanos.

“Según Latinobarómetro 2017, en Argentina un gran porcentaje de la población piensa que tiene bastantes o muchas probabilidades de sobornar a un policía, un juez y un funcionario de un ministerio, siendo los siguientes porcentajes para cada tipo de función: 41 por ciento a un policía, 40 por ciento a un funcionario público y 36 por ciento a un juez. En los tres casos Argentina está por encima del promedio de Latinoamérica y es el cuarto país con mayor probabilidad de sobornar a un juez o funcionario de un ministerio y el quinto país con probabilidad de sobornar a un policía”, señala el informe.

Los números del Banco Mundial reflejan que “se percibe mayor control de la corrupción y un incremento en el estado de derecho, índices en los que Argentina se ha distanciado de la región en los últimos 20 años”. Al mismo tiempo se puede observar que, “en el último año, se ha reducido significativamente la diferencia entre Argentina y el promedio de la región”.

El trabajo fue coordinado por coordinado por Marcelo Bermolén, profesor de la Escuela de Gobierno, Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral. Bermolén, quien además es abogado y especialista en Acceso a la Información Pública, Calidad Institucional y Transparencia Electoral explicó que “Argentina, que ha estado por debajo de la media de la región de América, tiende a acercar al promedio regional en todos los indicadores, superando sus propios indicadores históricos. Parece necesario profundizar lo realizado durante el 2016 (último período evaluado por los indicadores mencionados en este informe), para continuar mejorando en los indicadores internacionales que miden la corrupción en el ámbito público”.

Sobre la percepción de la ciudadanía, Bermolén advierte que “en general, se observa que los argentinos perciben una disminución de la corrupción en el ámbito público y un mayor control o lucha contra este flagelo. No obstante, es significativo el porcentaje de los ciudadanos argentinos que confiesan haber recurrido o estar dispuestos al soborno para acceder a servicios de prestación pública”.

“Será un gran desafío persistir en la lucha contra la corrupción para los casos más resonantes del ámbito público y extender ese combate al ámbito privado y cotidiano de la ciudadanía”, concluye el académico de la Universidad Austral.