Cine
Tom Hanks se calza la galera de Abraham Lincoln en una ambiciosa apuesta que mezclará stop-motion y live-action
El actor protagonizará y producirá ‘Lincoln in the Bardo’, la adaptación cinematográfica de la multipremiada novela de George Saunders. Bajo la dirección de Duke Johnson, el film promete ser un viaje visual y emocional completamente rupturista.
A esta altura de su carrera, uno pensaría que Tom Hanks ya lo hizo absolutamente todo. Interpretó a astronautas, náufragos, héroes de guerra, capitanes de barco y hasta al mismísimo Walt Disney. Sin embargo, el doble ganador del Oscar todavía tenía una deuda pendiente con el cine: ponerse en los zapatos de un presidente de los Estados Unidos. Ese casillero finalmente se va a tachar con Lincoln in the Bardo, una producción que ya está llamando la atención de la comunidad cinéfila no solo por su peso dramático, sino por una arriesgada propuesta visual que combinará actores de carne y hueso con animación en stop-motion.
El proyecto es una adaptación directa de la aclamada novela homónima de George Saunders, un verdadero tanque literario que en 2017 se quedó con el prestigioso Premio Booker y escaló hasta lo más alto de las listas de bestsellers del New York Times. Para garantizar que la magia de las páginas no se pierda en el camino, el propio Saunders se cargó al hombro la tarea de escribir el guion cinematográfico.
Un dream team creativo para un limbo cinematográfico
Para los que siguen de cerca el cine de autor y de animación, el nombre detrás de las cámaras es una garantía de calidad absoluta. La dirección cayó en manos de Duke Johnson, el cineasta que nos rompió la cabeza (y el corazón) codirigiendo aquella joya existencial en stop-motion llamada Anomalisa junto a Charlie Kaufman.
La elección de Johnson no es casualidad. Lincoln in the Bardo no va a ser la típica ebanistería histórica de Hollywood con fotografía sepia. Según trascendió desde las oficinas de producción, Hanks interpretará a una versión en acción real del decimosexto presidente norteamericano, pero su figura se cruzará constantemente con secuencias e interactuará con entornos y personajes moldeados mediante la meticulosa técnica de animación cuadro por cuadro, cortesía del estudio especializado Starburns Industries.
Además de liderar el elenco, Hanks se metió de lleno en los despachos como productor a través de su reconocida firma Playtone, codo a codo con su socio de toda la vida, Gary Goetzman. El equipo de producción lo completan el propio Duke Johnson, Paul Young y Devon Young Rabinowitz, mientras que la producción ejecutiva cuenta con firmas de peso como Steven Shareshian, Aaron Mitchell y el mismísimo Saunders.
El dolor de un líder y un cementerio lleno de voces
La filmación, que cruzará el Atlántico para asentarse en los míticos estudios de Londres, esquivará los grandes hitos políticos de Lincoln —como la Guerra Civil o la abolición de la esclavitud— para hacer foco en el rincón más íntimo, oscuro y doloroso de su biografía: la trágica muerte de su hijo Willie, de apenas 11 años, a causa de la fiebre tifoidea.
La trama se sumergirá de lleno en el proceso de duelo del mandatario, pero bajo una narrativa coral y fantástica. Para los que leyeron la novela, el concepto del “Bardo” hace referencia a ese estado de transición budista entre la vida y la muerte. Así, la historia se ambientará en el cementerio donde descansa el pequeño Willie, desplegando un desfile de personajes tanto históricos como ficticios, donde los vivos y los fantasmas del más allá se cruzan en un mismo plano.
El desafío de trasladar esta estructura polifónica a la pantalla grande es gigante. El libro original de Saunders se sostiene sobre múltiples voces que comentan y reconstruyen los hechos. El uso híbrido de la animación y el live-action que planea Johnson será la herramienta clave para diferenciar el mundo terrenal del espectral, dándole una dimensión estética única al relato.
Un nuevo hito para el camaleón de Hollywood
Con este papel, Hanks suma otra figura real a su extensa colección de retratos biográficos, donde ya brillan con luz propia el piloto Chesley “Sully” Sullenberger o el Capitán Richard Phillips. Sin embargo, el enfoque surrealista y poético de esta producción promete llevarlo a terrenos actorales mucho más experimentales de los que nos tiene acostumbrados.
De momento, los detalles sobre la fecha de estreno se mantienen bajo siete llaves, ya que el proyecto se encuentra atravesando las complejas fases de la preproducción —un proceso que en el mundo del stop-motion requiere meses de diseño de marionetas y maquetas antes de que ruede la primera cámara—. Habrá que seguirle el rastro de cerca, pero todo indica que estamos ante una de esas películas destinadas a dejar huella en la temporada de premios.