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Política, divorcio y nuevos jugadores: la cuarta temporada de ‘La edad dorada’ patea el tablero de la alta sociedad
El rodaje de los nuevos episodios ya está en marcha en HBO con fichajes de peso y figuras históricas reales. La trama promete sacudir el Manhattan del siglo XIX con el fantasma de la separación de los Russell y el choque definitivo entre los "nuevos ricos" y la vieja guardia.
El búnker de Julian Fellowes ya encendió las cámaras. HBO dio por iniciado oficialmente el rodaje de la cuarta temporada de La edad dorada, su drama de época insignia, y el anuncio llegó con una fuerte renovación de credenciales. La producción, ratificada por cabeceras de la industria como Deadline, confirmó la llegada de caras pesadas al elenco: Jim Gaffigan se pondrá en la piel del mismísimo Grover Cleveland, Dallas Roberts interpretará a Daniel Manning, Elizabeth Marvel asumirá el rol de la enfermera Virginia Saville y Andrew Burnap se sumará como Porter. Además, para los seguidores atentos al reparto, hay movimientos internos clave: Kelley Curran fue promovida al elenco principal y Jordan Donica ganará un peso narrativo fundamental en los nuevos arcos argumentales.
Este recambio de fichas responde a una ambiciosa estrategia de expansión dramática para la serie coproducida por HBO y Universal Television. La trama retomará exactamente donde ardió Troya: tras los movimientos de ajedrez de Bertha Russell (Carrie Coon) para coronarse en la cima del Olimpo social neoyorquino, las repercusiones de su ambición empezarán a pasarle factura. Nuevas amenazas, tanto de la aristocracia rancia como del tablero político real, prometen poner a prueba un dominio que parecía absoluto.
La Casa Blanca desembarca en Nueva York y los Russell tambalean
Para un público habituado a los ritmos de Fellowes, la inclusión de personajes históricos como el presidente Grover Cleveland (Gaffigan) y su secretario del Tesoro, Daniel Manning (Roberts), no es un detalle menor. Su llegada introduce la política federal directamente en los salones de baile de la Quinta Avenida, entrelazando los intereses económicos de los magnates de los ferrocarriles con las decisiones gubernamentales. Por otro lado, los fichajes de Marvel y Burnap funcionarán como un cable a tierra necesario para sacar los ojos de los corsés y mirar la cruda realidad económica, la inmigración y la precariedad del Lower East Side a finales del siglo XIX.
Pero el verdadero morbo de esta temporada estará puertas adentro de las mansiones. El histórico enfrentamiento entre Bertha Russell y Agnes van Rhijn (Christine Baranski) —la encarnación perfecta del choque entre el dinero nuevo y el linaje tradicional— entrará en una fase crítica. Con el orden social trastocado por las audacias de Bertha, Agnes olerá la sangre y buscará la oportunidad perfecta para recuperar el terreno perdido.
La vulnerabilidad de los Russell vendrá desde su propio núcleo: el matrimonio entre Bertha y George (Morgan Spector) entra en zona de turbulencias severas, con la mismísima palabra “divorcio” flotando como una amenaza real en el horizonte. En una época donde las apariencias lo eran todo, el show explorará si una mujer puede sostener su imperio social sin el escudo de un matrimonio consolidado, desafiando las convenciones más estrictas de la época.
Ascenso social, tensiones raciales y el regreso del bloque central
Los personajes secundarios también moverán sus piezas con fuerza en este regreso. El personaje de Kelley Curran, Enid Winterton, completará su metamorfosis de Cenicienta moderna: tras empezar la serie como una simple doncella, ahora consolidará su estatus en la alta sociedad buscando alianzas estratégicas (con la propia Bertha) o un matrimonio por conveniencia con Oscar van Rhijn (Blake Ritson). En paralelo, el doctor William Kirkland (Donica) ganará protagonismo tras su compromiso con Peggy Scott (Denée Benton), desafiando abiertamente el racismo sistémico de la época.
El frente joven tampoco se queda atrás. Marian Brook (Louisa Jacobson) continuará su búsqueda de independencia tras reconciliarse con Larry Russell, aunque la solidez de su compromiso sigue siendo un signo de pregunta. Los guiones sugieren que Marian podría volcarse definitivamente hacia la enfermería o la medicina, una vocación que se despertó tras asistir a George Russell durante su crisis de salud al cierre del ciclo anterior. Por su parte, Peggy tendrá que batallar contra los prejuicios de su futura familia política, permitiendo a HBO seguir profundizando en las barreras de clase y raza que dividían a la comunidad de la época. Todo esto, respaldado por el regreso de tótems de la serie como Cynthia Nixon, Harry Richardson, Taissa Farmiga y Audra McDonald.
Con un modelo de producción de alto presupuesto que justifica las largas esperas entre temporadas, HBO dobla la apuesta por un show que dejó de ser una simple novela de trajes elegantes para convertirse en una radiografía ácida y atractiva sobre el nacimiento de la plutocracia moderna en Estados Unidos.