Píntame

La zona que rodea los tribunales de la Nación se llenaron de arte y color con la impronta que plasmaron artistas plásticos y grafiteros en las persianas de los comercios

Tribunales se vistió de graffitis e intervenciones en más de 50 comercios de la zona, donde artistas callejeros, grafiteros y artistas plásticos trabajaron para decorar la grisácea zona, y aportar así color y alegría que sus paredes muchas veces niegan.

Las calles intervenidas recorren un radio que comprende las calles de Lavalle, Paraná, Uruguay, Talcahuano y Libertad, zonas que hace años vienen siendo intervenidas por artistas callejeros, pero de manera menos uniforme y sistemática.

 

 

Fue así que el artista Santiago Cavanagh en 2014 convocó a artistas callejeros y auspiciantes, para darle vida a las calles que luego de las 17 o 18 hs pierden toda tonalidad. Así nació el colectivo Proyecto Persiana, que se completa con Milagros Avellaneda y Lucía Arrocha, licenciadas en Comunicación, y Juan Ridolfi, estudiante de Diseño Industrial.

En 2015 empezaron con diez creadores. “Una persiana, un cuadro, un artista”, fue la idea fundante. El domingo anterior, superaron los 50 artistas y en ocho cuadras de Tribunales, sobre 50 persianas, encararon su 11° intervención.

En Libertad, a metros de Corrientes, trabaja Julián Cruz Solano. Ya tiene cronometrado el tiempo para cruzarse de vereda y mirar su obra a la distancia. El 5, que tiene parada casi a la altura de su persiana, es a lo que le presta mayor atención. “Cruzo para tener perspectiva. Uso la técnica del micropunto y estoy chequeando que no se pierda la imagen”, describe en diálogo con Clarín.

El protagonista de su pintura es un guacamayo, similar a los que se ven en el sur de Brasil. “Quise darle color a la persiana que venía bastante negra”, continuó. Tiene la nariz y los pómulos cubiertos de pintitas celestes, un color que, entre otros, está usando para simular el movimiento de las alas. Llegó a las 10 y lleva horas de pintura en un local que está en obra.

Lograr esto llevó tiempo. Primero, iniciando la procesión puerta a puerta, pidiendo permiso a los comerciantes. Explicaron que no se trataba de vandalizar, sino sumar arte a una escenografía que por las noches se pone gris. Después convocaron a los artistas, les enviaron a cada uno la foto de su persiana y consiguieron la pintura, que cedieron en forma gratuita dos empresas. En total, son 100 litros de hidroesmalte y cinco aerosoles por artista.

 

 

Y es una tendencia que tiene cada vez más adeptos, y se utiliza para distintos objetivos, que van desde lo puramente artístico y estético, pero también al servicio de, por ejemplo, contribuir a la causa de los y las niños perdidos.

En marzo, la organización Missing Children Argentina lanzó la campaña “Paredes que buscan” y puso el el street art al servicio de encontrar a esos chicos. Reunió a distintos artistas, les mostró la foto de los nenes perdidos y se utilizaron las imágenes más nítidas para retransmitir sus rasgos de la manera más fiel. A gran escala, los rostros se ven mejor. Para Missing Children hay dos factores fundamentales para encontrarlos: la visibilidad y el tiempo. Y el espacio público puede ser un gran lugar de difusión.

 

 

(Con información de Clarín)