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Mentiras compartidas y verdades a medias: por qué Él y Ella es el rompecabezas que nadie puede dejar de ver en Netflix

Tessa Thompson y Jon Bernthal encabezan este thriller psicológico donde la memoria es el peor enemigo. Con el sello de los productores de Ozark, la serie disecciona un crimen en el que ser inocente es solo una cuestión de perspectiva.

20 de enero de 2026
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No es sorpresa que Netflix haya arrancado el 2026 pegando fuerte, pero lo de Él y Ella (His & Hers) ya juega en otra liga. En apenas unos días desde su estreno esta segunda semana de enero, la miniserie se adueñó del primer puesto del Top 10 global, y no es para menos. Basada en el exitoso bestseller de Alice Feeney, esta producción de seis episodios no es el típico policial de “quién lo hizo”, sino un descenso coreografiado hacia la paranoia y la desconfianza sistémica.

Dos versiones, una sola víctima (y demasiados secretos)

La premisa nos sitúa en un escenario de olla a presión: un asesinato sacude a la comunidad de Blackdown, un pueblo que parece sacado de una postal británica pero que respira secretos. Aquí es donde entran en juego Anna (Tessa Thompson), una presentadora de noticias que preferiría estar en cualquier otro lado menos cubriendo este caso, y Jack (Jon Bernthal), el detective a cargo que carga con más equipaje emocional del que puede admitir.

Lo que hace que Él y Ella se destaque entre el mar de thrillers del catálogo es su estructura de doble perspectiva. Como bien advierte el personaje de Thompson al inicio: “Cada historia tiene al menos dos versiones… lo que significa que siempre hay alguien mintiendo”. Esa ambigüedad no es solo un recurso narrativo, es el motor de la serie. Anna y Jack no solo comparten un pasado turbio, sino que ambos están peligrosamente cerca de la víctima, convirtiendo la investigación en un campo minado de intereses personales.

El sello de Ozark y la “rabia femenina” en pantalla

Para los seguidores de las narrativas densas, el nombre detrás de cámaras es garantía de calidad: el equipo creativo viene de curtir el lomo en producciones como Ozark, y esa tensión se nota en cada plano. La crítica internacional y plataformas como FilmAffinity ya la definen como una historia “deliciosa y detallada” que explora temas como la venganza y la rabia femenina de una forma visceral.

La química entre Bernthal y Thompson es, sencillamente, eléctrica. Mientras él encarna al detective sospechoso, limitado por pruebas que parecen señalarlo a él mismo, ella construye a una periodista fría pero vulnerable que nos hace dudar de su integridad en cada bloque de noticias. El reparto se completa con un sólido Pablo Schreiber y una Sunita Mani que actúa como el único faro de cordura (y posible confianza) en un entorno donde todos parecen tener sangre en las manos.

Más que un simple policial: un éxito de audiencia

Netflix ha logrado con esta adaptación superar la “trampa del procedimental”. No estamos ante un caso de la semana, sino ante una obra que se filtra en la psique del espectador, obligándolo a cuestionar sus propias lealtades. La prensa especializada destaca que el final es “brillante”, cerrando un círculo de traiciones que deja al público con ganas de volver a verla para encontrar las pistas que se perdieron en el camino.

Con locaciones que oscilan entre la calma aparente de Georgia y el drama concentrado en Dahlonega, Él y Ella se consolida como el primer gran fenómeno televisivo del año. Si buscabas una serie para maratonear este fin de semana y terminar cuestionando hasta a tu propia sombra, dale al play.