Cine

¡Magia pura en la taquilla! El truco de los 75 millones que devolvió la sonrisa a Lionsgate

'Nada es lo que parece 3' no solo conjuró el número uno global, sino que superó por paliza a la reinvención de 'The Running Man', demostrando que la mezcla justa de nostalgia y caras nuevas sigue siendo una fórmula ganadora en Hollywood.

20 de noviembre de 2025
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El regreso de los Cuatro Jinetes demostró que la taquilla global aún es susceptible a un buen truco de magia. Nada es lo que parece 3 (o Now You See Me: Now You Don’t, como la conocen fuera) no solo se coronó como la película más vista del fin de semana, sino que le dio un revolcón épico a su principal competidora, la reinvención de culto que Paramount venía prometiendo.

La tercera parte de la saga de ilusionistas se llevó un impresionante total global de 75,5 millones de dólares en su debut. El desglose es elocuente: 21,3 millones de dólares en EE. UU. y unos masivos 54,2 millones de dólares provenientes de 64 mercados internacionales. Si bien los números todavía no cubren los $98 millones de dólares que costó la producción (que es un presupuesto manejable para este tipo de secuela tardía), las proyecciones indican que ese break-even point será pan comido en la segunda semana. Un buen respiro para Lionsgate, que venía encadenando una racha de flops que ya olía a naftalina.

La clave del éxito: Jinetes veteranos y sangre joven

La estrategia de la productora fue simple, pero efectiva: jugar la carta de la nostalgia sin cerrarle la puerta al futuro. La reunión del elenco original — con Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Isla Fisher y Dave Franco — fue el anzuelo perfecto. Pero la inyección de sangre nueva con talentos como Justice Smith, Dominic Sessa y Ariana Greenblatt demostró ser la dosis justa para atraer a la codiciada audiencia joven sin alienar a la base de fans original.

Kevin Grayson, el capo de distribución de Lionsgate, lo dejó claro: esa dualidad fue el motor. Y vaya si lo fue, porque la taquilla internacional fue la verdadera estrella. La recaudación offshore representó casi el 72% del total, con mercados clave como China y Corea del Sur demostrando que la franquicia sigue siendo un fenómeno global muy rentable. Los analistas de la industria lo tienen claro: el apoyo extranjero no solo confirma la vigencia de los Jinetes, sino que acelera los planes. De hecho, la preproducción de la cuarta entrega ya está en marcha.

El revés de la moneda: La paliza a ‘The Running Man’

Mientras la magia de Lionsgate funcionaba, Paramount estaba experimentando su propia pesadilla en la taquilla con The Running Man. La nueva adaptación, con Glen Powell y dirigida por Edgar Wright, se quedó muy corta, recaudando apenas 17 millones de dólares en Estados Unidos y unos decepcionantes 11,2 millones de dólares a nivel internacional. Sumando, no llegan ni a la mitad de lo que costó producirla: unos 120 millones de dólares.

El análisis demográfico mostró una fractura interesante que pudo ser determinante:

  • ‘Nada es lo que parece 3’: Público mayoritariamente femenino y mayor de 25 años.

  • ‘The Running Man’: Audiencia principalmente masculina y joven.

La pobre recepción crítica, sumada a las inevitables y constantes comparaciones con la versión original, le quitaron todo el momentum a la película de Wright, que pasa a engrosar la lista de grandes producciones de estudio que no logran conectar con el público masivo, sobre todo en EE. UU.

Un respiro en un panorama incierto

El knockout de los ilusionistas llega en un momento crítico para la industria, que sigue tratando de levantarse de una de las peores caídas de audiencia de la última década. El total recaudado este fin de semana en EE. UU. raspó apenas los 75 millones de dólares, una cifra muy tibia que apenas supera la del mismo fin de semana del año pasado. La estabilización del mercado sigue siendo una quimera.

Para Lionsgate, este éxito —aunque relativo— es el salvavidas perfecto, dándoles oxígeno para encarar con optimismo los estrenos de The Housemaid y las prometedoras Michael y The Hunger Games: Sunrise on the Reaping.

Pero el panorama sigue siendo inquietante para el resto de los grandes estudios. El desplome de The Running Man y la estrepitosa caída de otras blockbusters como Predator: Badlands (que se hundió un 68% en su segunda semana) disparan las alarmas. La falta de un vínculo sólido con el público más joven y la competencia salvaje de las plataformas de streaming continúan siendo el elefante en la sala que Hollywood aún no sabe cómo sacar.