Llega otra edición de la Noche de los Dibujantes

Espacio más grande, una original grilla de propuestas y casi un centenar de ilustradores e historietistas en escena destacarán el próximo viernes a las 19 en la Ciudad Cultural Konex. El evento toma la posta de una experiencia anterior con fines solidarios y apuesta a reunir a lectores y autores de la mano de nombres como Horacio Altuna, Isol, Ale Lunik, Tute, Ariel Olivetti y Daniel Paz.

Su primera edición, en julio del año pasado, fue un éxito, y la gente quedó afuera. Por eso, este año “La noche de los dibujantes” se redime con los suyos y se muda a un lugar más grande, donde no solo el público se podrá llevar un dibujo original -el valor de la entrada incluye una hoja o dos en promoción para que cada uno vaya tras su autor preferido-, sino que además podrá conocer el telón de fondo de un oficio bastante solitario.

“La repercusión del año pasado fue nuestro problema, ya que nos sentimos un poco desbordados, con problemas de aforo y logística. A pesar de aquellas imprevisiones, la idea es buena y las posibilidades de repetir ese encuentro de dibujantes y lectores es válida y estimulante. También lo es el hecho que los dibujantes, que trabajamos casi siempre en soledad, podamos reunirnos entre nosotros y brindar por la profesión y por el sector”, dice a Télam Horacio Altuna, algo así como el padrino del evento.

Se calcula que serán unos 100 los dibujantes que participarán de la noche, con un elenco de conocidos y no tanto, consagrados y más nuevos. Algunos nombres son, lógicamente, Altuna, pero también Isol, Tute, Max Aguirre, Ale Lunik, Andrés Alvez, Ariel Olivetti, Bernardo Erlich, Sol Otero, Cacho Mandrafina, Capitán Manu, Gory, Gustavo Deveze, Iñaki Echeverrí­­a, Jorh, Julieta Arroquy, Niño Rodrí­guez y Salvador Sanz, entre muchos otros.

Y habrá entrevistas públicas, un estudio en vivo donde cuatro dibujantes se instalarán a dibujar como lo hacen en sus lugares de creación; una muestra de originales para reflejar la cocina previa al dibujo final; un combate tipo boxeo con rondas entre retadores y el que clasifique se enfrentará a Diego Parés; así­ como shows en vivo (un stand up de Gustavo Sala), un espacio de serigrafí­a y una subasta de obras originales.

 

El valor de la entrada incluye una hoja -la única donde los artistas dibujarán- que será en beneficio de la Asociación de Dibujantes Argentinos. Y para que la gente conozca a dibujantes que están transitado los primeros pasos en el gremio, se va a ofrecer una hoja en formato de historieta de seis viñetas en la que un grupo de dibujantes improvisará al mejor estilo “cadáver exquisito” una obra con decantación colectiva.

La idea más potente de esta edición es mostrar el detrás de escena de esta profesión que muchos imaginan solitaria: “El dibujo atrae mucho por lo que parece, casi un acto mágico, pero a su vez accesible a cualquier persona. Por eso la gente tiende a desvalorizar un poco el trabajo”, sostiene Thomas Dassance, organizador del evento e integrante de la Asociación Viñetas Sueltas.

“Un poco la idea detrás de todo esto -dice entonces el responsable de la producción de esta edición- es visibilizar lo que es el trabajo de un dibujante y sacarlo de su espacio solitario para llevarlo al encuentro con el público, relacionarlo con su arte; mostrar cómo trabaja y quitar los prejuicios en torno al trabajo”.

Además de la programación, el público tendrá acceso a una librería con títulos muchas veces difíciles de conseguir porque, como explica Dassance, “en general, excepto las de nicho, no hay en las librerías un criterio para exhibir los libros de material gráfico. Y el problema es que suelen juntar todo en un mismo paquete, juntan una historieta infantil y una de adulto, o ponen un libro en un rincón y otro en otro”.

Salvador Sanz es uno de los dibujantes que el próximo viernes se sumará por primera vez al evento. Para él la experiencia puede ser “una oportunidad interesante de acercarnos al público. Está bueno salir de casas o estudios, donde producimos, y mostrar que el dibujo también puede ser una disciplina atractiva de ver en vivo”.

 

Algo parecido piensa Ale Lunik, autora de “Lola”, quien ya participó de la primera experiencia. “Lo divertido es salir un poco de la cueva. Encontrarse con los lectores es muy agradable. También es divertido pasar tiempo con los colegas, es la oportunidad perfecta para ponernos al día en lo personal y en las novedades del mercado”.