La millonaria obra de Gauguin que no sería del artista

Se trata de un cuadro inconcluso, pintado en la Polinesia, en 1891, en donde el pintor vivió varios años.

Una obra de Paul Gauguin, valuada en 15 millones de libras esterlinas, que forma parte de la colección del Museo Nacional de Arte Británico, podría no pertenecer al artista, según el Instituto Wildenstein Plattner de Nueva York, por lo que la institución londinense mantendrá el cuadro “bajo revisión”.

“Tahitianos”, que data de alrededor de 1891, es un cuadro inconcluso del artista que vivió muchos años en la Polinesia, y las dudas acerca de su autoría determinó su exclusión por parte del instituto neoyorquino, una fundación privada sin fines de lucro dedicada a la compilación de catálogos razonados que apoyan la investigación en la historia del arte.

La obra está pintada en parte con óleo sobre papel, montado sobre lienzo. En la parte izquierda de la composición, un niño tahitiano y una sección del paisaje con palmeras y montañas están pintados al óleo de forma tosca. Y tres mujeres están en el interior de una cabaña, con sus contornos esbozados al carbón. La mujer del centro de la composición está dibujada con más firmeza en crayón azul.

El hecho de que el cuadro esté inacabado le confiere una importancia especial, ya que si es auténtico revelaría mucho sobre la técnica de Gauguin: empezar con un boceto a carboncillo, afianzar los contornos y luego pintar al óleo, pero si se trata de una falsificación, es engañosa.

Las dudas sobre la autenticidad del cuadro fue alertada en 2020 por el historiador de arte francés Fabrice Fourmanoir, antiguo residente en la Polinesia, seguidor de Gauguin e investigador de la autenticidad de las obras del postimpresionista francés.

Fourmanoir está convencido de que la obra de la Tate Modern es una falsificación. “Es una escena colonial estereotipada de Tahití, mientras que Gauguin buscaba composiciones más primitivas. Las poses, los vestidos e incluso el acordeón europeo que sostiene la mujer muestran a los tahitianos ‘corrompidos’ por las costumbres europeas”, afirmó en declaraciones a The Art Newspaper.

Según Fourmanoir, el cuadro que se exhibe en el museo británico fue pintado por Charles Alfred Le Moine, que vivió en la Polinesia desde 1902, un año antes de la muerte de Gauguin, hasta 1918, año de su propia muerte.

Fourmanoir fue propietario de 15 obras de Le Moine, por lo que conoce bien su trabajo. “Las poses, el vestido y el hombre que lleva plátanos son muy típicos”, dice.

El historiador evaluó que alguien que venía de Francia a buscar cuadros poco después de la muerte de Gauguin encargó a Le Moine un pastiche, que luego fue vendido a la galería Druet, de París, primera propietaria registrada del cuadro de la Tate, que lo ofreció en préstamo para la exposición de postimpresionismo en diciembre de 1910.

El cuadro fue aceptado en el catálogo razonado de Wildenstein de 1964, aunque en ese momento se fechó en 1894, durante los dos años de regreso de Gauguin a Francia.

Un vocero de la Tate Modern afirmó que “la obra fue incluida por el Instituto Wildenstein en su catálogo razonado de Gauguin en 1964 y no se contactó con la Tate antes de la publicación de la última edición. Reconocemos que en los últimos años se han llevado a cabo investigaciones sobre la obra de Gauguin, por lo que mantendremos la obra bajo revisión y una mente abierta a cualquier investigación que pueda ayudar a dar una nueva perspectiva a las obras conocidas”.

El museo londinense cuenta con dos Gauguins totalmente autentificados: un paisaje de Bretaña, Cosecha: Le Pouldu (1890), y un importante cuadro tahitiano, Faa Iheihe (1898).

(Télam)