La “escultura” invisible desata una disputa por un presunto plagio

Un performer estadounidense denuncia que la idea le pertenece, ya que en 2016 realizó una “instalación” en la que distintos artistas movieron bloques invisibles de la Gran pirámide de Giza.

El creador y performer estadounidense Tom Miller amenaza con entablar una demanda legal por plagio contra Salvatore Garau por copiar “su” idea de una obra invisible, luego de la resonante operación que realizó el artista italiano cuando en mayo pasado vendió por 15 mil euros una escultura “inmaterial”.

Garau logró vender su escultura invisible “Yo soy” (“Io sono”, en italiano) en una subasta realizada por Art-Rite, en un acto que ante la ausencia de obra física consistió en la entrega de un certificado de autenticidad y recomendaciones sobre su instalación en un espacio amplio (una habitación libre de obstáculos y con dimensiones de 1,5 por 1,5 metros, según las indicaciones del autor).

Tras la venta de esa obra inmaterial, el artista de performance Miller pretende que se le reconozca la propiedad intelectual de la idea, dado que en 2016 realizó la instalación “Nothing” (nada, en inglés) mucho antes que el otro artista, según destaca el medio ABC de España.

La “instalación” fue realizada durante cinco días, durante los cuales un grupo de artistas en rol de trabajadores movían bloques de aire, creando la ilusión de que construían la Gran Pirámide de Giza.

Si bien es arte efímero, esta performance fue vista por muchas personas e incluso el propio artista realizó un cortometraje. La obra está inspirada en “Cuatro minutos y treinta y cuatro segundos” del compositor de vanguardia estadounidense John Cage. En la composición de 1952 los intérpretes no tenían que tocar sus instrumentos durante los cuatro minutos y treinta y tres segundos de duración de la pieza musical.

Este concepto de “instalar” la nada fue expresado por Miller en las tres dimensiones de su escultura “Nothing”, como un llamado de atención sobre “el espacio”, un detenerse y considerar lo que se da por hecho y permitir un cambio de punto de vista para adquirir una nueva perspectiva de las cosas.

En su cuenta de Twitter, el propio Miller denunciaba esta situación a principios de junio: “En 2016 convertí ‘Nothing’ en una escultura. Mi película documental, ‘Nothing’, ganó la Mención de Honor en marzo de 2021 en el Festival de Cine de Assurdo, Italia. Este evento es totalmente sospechoso. Este artista no es en absoluto el primero. Yo lo soy”.

En declaraciones al medio especializado Artnet News el artista declara: “Se me debería atribuir ‘Nothing’ (específicamente la idea de ‘Nada’ modelada en forma de escultura). Gainesville, en Florida, y no Italia, es donde ‘Nothing’ sucedió primero”.

Lo que reclama Miller es el reconocimiento de la idea, la atribución de ella, y que no obtuvo una respuesta favorable por parte de Garau, que presuntamente ya conocía su obra. El abogado de Miller, Richard Fabiani, envió una una carta al artista italiano. “Se están preparando para presentar una demanda si no podemos llegar a una resolución amistosa”, citó ABC.

El medio español recordó que hace 104 años, en 1917 Marcel Duchamp llamó “Fontana” (fuente) a un urinario de baño público al que calificó como obra de arte. Con ese acto se inauguró el ready-made, acción de convertir un objeto común en arte con la sola afirmación del artista, algo que tomó el argentino Alberto Greco por ejemplo, con sus vivo-dito o señalamientos de personas u objetos como arte. En este caso, el aire, la nada es el sujeto de la controversia inscripto en el arte conceptual.

(Télam)