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Kara Zor-El no vino a jugar: El nuevo tráiler de ‘Supergirl’ nos sorprende con un cameo de Superman

James Gunn sacude el avispero con un adelanto cargado de actitud: Milly Alcock brilla en una versión rabiosa de la heroína, David Corenswet asoma como el Hombre de Acero y el Lobo de Jason Momoa promete caos del bueno.

14 de abril de 2026

Si pensabas que el nuevo universo de DC iba a ser todo sonrisas y cielos azules, el nuevo tráiler de Supergirl: Woman of Tomorrow llegó para darte un bofetón de realidad (y de la buena). James Gunn, el arquitecto del nuevo DCU, acaba de soltar un avance que es puro fuego visual de cara al estreno del 26 de junio de 2026. Pero la verdadera bomba que tiene a todo Internet en llamas no es solo la estética: es la aparición confirmada de David Corenswet. Ver a su Superman interactuando con la Kara de Milly Alcock es el tejido conectivo que necesitábamos para creer que este universo, por fin, tiene un plan sólido.

Bajo la dirección de Craig Gillespie (I, Tonya), esta no es la Supergirl que rescata gatitos de los árboles. Basada en la obra maestra de Tom King, la película nos presenta a una Kara Zor-El que vio morir a todo su mundo mientras ella estaba atrapada en un trozo de roca a la deriva. Es cínica, está herida y, como dice el propio Gunn, es “un completo desastre” emocional.

Una apuesta por el barro y la resiliencia

Desde que Gunn y Peter Safran tomaron el mando de DC Studios, quedó claro que el objetivo era alejarse de los personajes acartonados. Mientras que su primo Kal-El fue criado por los Kent en una granja idílica, Kara creció viendo el infierno. Esa diferencia de “crianza” es el núcleo de la película. Milly Alcock parece haber nacido para este papel: su mirada transmite esa mezcla de hartazgo y poder bruto que define a la perfección a una sobreviviente de un genocidio planetario.

Gillespie aporta su sello característico: un realismo sucio y una narrativa vibrante que se aleja de la fórmula pulcra de otras franquicias. Aquí no hay brillo innecesario; hay cicatrices, polvo estelar y una búsqueda existencial que se siente mucho más humana de lo que esperarías de un alienígena que puede doblar acero con las manos.

Del papel a la pantalla: El viaje de Ruthye y Krypto

Para los que somos fieles a las viñetas, ver cómo adaptaron la odisea de Tom King es un sueño. La trama arranca con una Kara que solo quiere celebrar su cumpleaños número 21 bebiendo en paz bajo un sol rojo (donde no tiene poderes), tratando de olvidar su soledad. Pero el destino tiene otros planes cuando aparece Ruthye Marye Knoll, una joven decidida a vengar a su padre.

Junto a Ruthye y el siempre fiel Krypto el Superperro (que ya se perfila como el robascenas oficial de la película), Kara se embarca en un viaje a través de mundos hostiles para dar caza al mercenario Krem. Es una estructura de road movie espacial con tintes de venganza clásica, donde los desafíos emocionales pesan tanto como las batallas físicas. Es, en esencia, una historia sobre cómo encontrar un propósito cuando sentís que ya lo perdiste todo.

Lobo, cameos y un elenco de lujo

Hablemos del elefante —o mejor dicho, del cazarrecompensas— en la habitación. Jason Momoa regresa a DC, pero olvidate de las escamas de Aquaman. Verlo como Lobo, el Main Man, es el casting que el fandom pidió por años. Su energía caótica como antagonista promete ser el contrapunto perfecto para la seriedad de Kara.

El avance también nos dejó ver pinceladas del resto del reparto: Matthias Schoenaerts, David Krumholtz y la joven Eve Ridley completan un elenco que destila calidad por todos los poros. Pero, repito, el cameo de David Corenswet es lo que termina de cerrar el círculo. Su presencia no solo valida que estamos ante una historia compartida, sino que establece el contraste perfecto entre el optimismo del Superman de Metrópolis y la dureza de la Supergirl del espacio profundo.

Las expectativas están por las nubes. Gunn se está arriesgando con una historia densa y personajes con muchas capas grises, demostrando que el cine de superhéroes todavía tiene espacio para la complejidad. Preparen los pochoclos, porque el 26 de junio la Zona Fantasma va a quedar chica para lo que se viene.