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¡Es hoy! Del Toro desata a su monstruo: Un ‘Frankenstein’ épico, personal y con sabor a culto en Netflix

El cineasta mexicano cumple su sueño de décadas con una relectura del clásico de Mary Shelley protagonizada por Oscar Isaac y un bestial Jacob Elordi, prometiendo una inmersión gótica en la tragedia de la creación y la paternidad fallida.

7 de noviembre de 2025

La espera terminó para los fans de lo gótico, lo barroco y lo deliciosamente oscuro. Guillermo del Toro finalmente trae a la pantalla su versión de ‘Frankenstein’ (Netflix, 7 de noviembre), una adaptación que ha cocinado a fuego lento durante décadas y que, a juzgar por los detalles, es la más personal de su filmografía.

Lejos de ser una simple revisita al mito, el filme es la materialización de una devoción que el director ha profesado desde la infancia. Del Toro ha confesado que la criatura, a la que conoció por el rostro de Boris Karloff en el clásico de 1931, fue para él una figura casi religiosa: “Entendí cómo se veía un santo o un mesías. He estado siguiendo a la criatura desde que era niño”. Esta fascinación se traduce ahora en una ópera prima con mayúsculas que reúne a un elenco estelar: Oscar Isaac como el atormentado Víctor Frankenstein, Jacob Elordi como la Criatura, Mia Goth, Felix Kammerer, Charles Dance y Christoph Waltz.

El giro emotivo y la crueldad de la inocencia

Si esperabas la típica película de terror, piénsalo dos veces. Del Toro, fiel a su estilo, propone una exploración cruda y emotiva de la relación creador-criatura (o, en sus términos, padre-hijo). El director se inclina abiertamente hacia la perspectiva del Monstruo, despojándolo de la complejidad moral que Shelley le otorgó para presentarlo como un ser esencialmente inocente, impulsivo y dotado de una fuerza sobrehumana.

Pero ojo, esa inocencia no lo hace menos aterrador. Esta Criatura es capaz de actos de violencia espeluznantes —desollar, arrancar mandíbulas, lanzar a hombres adultos—, lo que añade una capa inquietante a su desamparo. Del Toro lo tiene claro: “Todos los hombres son productos y víctimas de sus propios padres”. Tanto Víctor como su creación son peones en un destino trágico, condenados por su herencia y circunstancias. En este tapiz de fatalidad, Mia Goth, interpretando a la figura materna, aparece como una metáfora de la imposibilidad de protección ante la magnitud del desastre.

Maximalismo gótico: Un festín para la vista

La película no escatima en detalles. El trasfondo gótico y maximalista es una firma de la casa Del Toro, amplificado por el trabajo de la diseñadora de producción Tamara Deverell y la supervisora de vestuario Kate Hawley. Desde la opulencia de la infancia de Víctor hasta un laboratorio improvisado en una planta de irrigación abandonada, cada escenario es un personaje más. La banda sonora, a cargo de Alexandre Desplat, envuelve todo en una dimensión épica que subraya la intensidad emocional. La palabra clave es desmesura: la duración, las emociones, la empatía, la angustia, la furia y el arrepentimiento son gigantes en esta versión.

El dafío de Elordi: Butoh, prótesis y un Golden Retriever

El joven Jacob Elordi enfrentó un reto monumental. Dar vida al Monstruo, muchas veces en secuencias casi mudas y siempre bajo una compleja capa de prótesis, exigió una inmersión total. Para lograr esa ‘inocencia genuina’ que Del Toro buscaba, Elordi se sumergió en el estudio del butoh (la danza japonesa de movimientos lentos y teatrales) y leyó material sugerido por el director para entender la perspectiva de un ser recién nacido.

La inspiración más inesperada, sin embargo, vino de su propia mascota. El actor reveló que se inspiró en su perra golden retriever: “Hay una verdadera inocencia en la forma en que se mueve y en la forma en que ama”, afirmó.

Elordi, que también se ha convertido en un estudioso del cine de terror, comprendió la dimensión de culto y consuelo que estos monstruos han representado para generaciones de espectadores solitarios. “Estos monstruos son amigos de muchas personas y fueron salvadores para muchos niños que estaban solos. Hay casi una religión en torno a ello”, confesó.

La química en el set con Oscar Isaac fue crucial. Elordi destacó la camaradería y la sensibilidad de sus compañeros: “No podría haber tenido un mejor compañero de baile que Isaac. Ha sido un intérprete inspirador y alguien a quien he seguido religiosamente durante mucho tiempo”, un factor clave para un actor joven en una producción de esta magnitud.

La pregunta del millón: ¿IA vs. estupidez natural?

Este proyecto, gestado durante décadas y filmado en el contexto de la Guerra de Crimea de la película, es un anhelo cumplido. Del Toro ha insistido en que su ‘Frankenstein’, al igual que su ‘Pinocho’, busca mostrar personajes imperfectos y reivindicar el derecho a la imperfección y a la comprensión mutua.

Y como buen Del Toro, siempre hay una mirada incisiva al presente. Cuando se le preguntó si la inteligencia artificial es el monstruo de Frankenstein contemporáneo, la respuesta fue contundente y digna de ser tatuada: “A mí, la inteligencia artificial no me da miedo. Me da miedo la estupidez natural, que es mucho más abundante”.

Más de dos siglos después de que Mary Shelley concibiera su obra maestra, Guillermo del Toro nos entrega una versión apasionada y definitiva que revisita el mito para indagar en el significado de la humanidad y la incomprensión, del padre y del hijo, del creador y la criatura.