Cine
El milagro cinematográfico de Mel Gibson: todo sobre el ambicioso (y místico) regreso de ‘La Pasión de Cristo’
Dos décadas después del fenómeno original, el director prepara una secuela doble que promete batallas celestiales, un presupuesto titánico de 200 millones de dólares y un lavado de cara radical en su reparto.
El cineasta más polémico y visceral de Hollywood está listo para volver a sacudir las salas de cine. Casi veinte años después de haber paralizado al mundo con la crudeza de La Pasión de Cristo, Mel Gibson se embarca en una continuación que promete elevar la apuesta a niveles insospechados. Bajo el título de La Resurrección de Cristo, este megaproyecto no llegará de forma simple: se dividirá en dos largometrajes que verán la luz en 2027. Con un despliegue financiero que roza los 200 millones de dólares y un elenco completamente renovado, la producción busca redefinir el cine épico espiritual, apostando por una ambición visual y narrativa pocas veces vista en la industria actual.
La hoja de ruta para este doble desembarco ya está marcada en el calendario por la distribuidora Lionsgate. Los fanáticos y cinéfilos tendrán la primera cita el 26 de marzo de 2027, fecha elegida para el estreno de La Resurrección de Cristo: Parte Uno, coincidiendo estratégicamente con el Viernes Santo. Para ver el desenlace no habrá que esperar años: La Resurrección de Cristo: Parte Dos llegará apenas cuarenta días después, el 6 de mayo de 2027, un movimiento de distribución que emula la conmemoración litúrgica del Día de la Ascensión.
Para dar vida a esta escala monumental, las cámaras ya están rodando en los míticos estudios Cinecittà de Roma, el mismísimo búnker creativo donde Gibson concibió la primera entrega. Sin embargo, el rodaje no se quedará entre paredes de set: el equipo técnico se trasladará al sur de Italia para capturar los paisajes áridos y ancestrales de localidades como Matera, Ginosa, Gravina, Laterza y Altamura, buscando mantener esa estética cruda y terrenal que obsesiona al director.
Adiós al CGI: Un nuevo Mesías llega desde Finlandia
La noticia que más ha hecho ruido en los círculos de la industria es el borrón y cuenta nueva en el reparto. Jim Caviezel, cuyo rostro quedó inmortalizado tras la dolorosa interpretación de Jesús en 2004, no regresará al papel que marcó su carrera. Tampoco lo hará la italiana Monica Bellucci en la piel de María Magdalena.
¿La razón de este cambio tan drástico? Pura lógica de producción y presupuesto. Fuentes cercanas al proyecto confiaron a Variety que la nueva trama se sitúa apenas tres días después de los eventos de la crucifixión. Teniendo en cuenta el paso real del tiempo, rejuvenecer digitalmente a los actores originales mediante CGI habría supuesto un costo astronómico y un riesgo estético innecesario. “Tenía todo el sentido del mundo buscar caras nuevas”, explicaron desde los despachos.
El elegido para cargar con la cruz del protagonismo es Jaakko Ohtonen, un actor finlandés de 36 años que los más seriéfilos ubicarán rápidamente por su papel como el implacable guerrero danés Wolland en la quinta temporada de The Last Kingdom (Netflix). La renovación internacional sigue con la actriz cubana Mariela Garriga (Mission: Impossible), quien asumirá el rol de María Magdalena.
Por su parte, la polaca Kasia Smutniak (Domina) interpretará a la Virgen María; el italiano Pier Luigi Pasino se pondrá en los zapatos de Pedro; y su compatriota Riccardo Scamarcio, recordado por sufrir la ira de Keanu Reeves en John Wick: Capítulo 2, encarnará al mismísimo Poncio Pilato. Para rematar el interés cinéfilo, el veterano Rupert Everett tendrá una aparición secundaria clave, aunque los detalles de su personaje se guardan bajo siete llaves.
Un “viaje de ácido” con batallas entre ángeles y demonios
Si alguien esperaba una narrativa lineal y predecible, claramente no conoce el cine de Mel Gibson. Aunque el realizador ha soltado la información a cuentagotas, lo poco que se sabe del guion —coescrito junto a Randall Wallace, su viejo aliado en el libreto de Braveheart— apunta a una experiencia cinematográfica lisérgica. El propio Gibson no ha tenido reparos en describir las secuelas como un auténtico “viaje de ácido”, asegurando que el planteamiento de estas películas es algo completamente inédito para el género.
Según filtraciones publicadas por Deadline, la espectacularidad visual justificará cada centavo del presupuesto: las películas plasmarán de forma explícita el descenso de Cristo a los infiernos durante esos tres días de transición espiritual, incluyendo secuencias bélicas sobrenaturales entre huestes de ángeles y demonios.
Otro cambio radical respecto a la obra de 2004 es el idioma. Olvídense del arameo, el hebreo y el latín; esta vez las entregas se filmarán principalmente en inglés. Gibson argumentó que, dada la complejidad conceptual y la escala visual de lo que planea mostrar en pantalla, obligar al espectador a seguir la trama a través de subtítulos habría arruinado la inmersión en la experiencia.
El secretismo alrededor de los libretos es tan estricto que roza la mística. En un movimiento inusual para el mercado de preventas internacionales, los distribuidores tuvieron que comprar los derechos de exhibición a ciegas en el American Film Market, sin haber leído una sola página del guion. Como describió uno de los compradores del mercado: “Fue un verdadero acto de fe con Mel”. Sin embargo, el mismo ejecutivo admitió que “el material se vende solo” y que la pelea por los derechos territoriales está siendo encarnizada.
El titán comercial que dejó una marca histórica
El apetito voraz de los inversores no es gratuito; los antecedentes financieros de la franquicia juegan en otra liga. En su momento, La Pasión de Cristo destrozó todas las métricas de la industria, recaudando la friolera de 610 millones de dólares a nivel global partiendo de un micro-presupuesto de apenas 30 millones.
Durante exactamente dos décadas, la odisea de Gibson ostentó con orgullo el título de la película con clasificación R (para mayores de 17 años) más taquillera de la historia en el mercado estadounidense gracias a sus 370 millones de dólares; un récord histórico que recién pudo ser batido por el huracán pop de Disney, Deadpool & Wolverine. Aquel film original también logró el reconocimiento de la Academia con tres nominaciones al Óscar en los apartados técnicos de maquillaje, fotografía y banda sonora original.
El regreso al ruedo está respaldado por el propio Gibson y Bruce Davey bajo el sello de su productora independiente, Icon Productions, mientras que el gigante Lionsgate operará como el músculo de distribución doméstica y ventas globales. Con este equipo y semejante propuesta, la maquinaria ya está en marcha para intentar repetir un milagro en la taquilla mundial.