Cine
El imperio de Pixar contraataca: ‘Toy Story 5’ revienta la taquilla y va por el trono histórico de la animación
Con un debut de 71 millones de dólares en su primer día en EE. UU., la quinta entrega roza el récord de 'Los Increíbles 2', reconfigura la demografía de las salas y demuestra cómo hacer marketing hiperficiente en la era postpandemia.
La vieja guardia de Pixar acaba de dar un golpe sobre la mesa de la industria cinematográfica. El pasado 19 de junio, ‘Toy Story 5’ irrumpió en los cines de todo el mundo y los analistas de taquilla se quedaron sin adjetivos: solo en su primer viernes en Estados Unidos, la cinta embolsó unos brutales 71 millones de dólares. Con este arranque, la franquicia no solo barre los números de sus predecesoras, sino que le da un balón de oxígeno clave a las salas, revirtiendo de forma definitiva la tendencia a la baja en asistencia que venía arrastrando el sector.
Pero el fenómeno no es solo una cuestión de fardos de billetes. El debut está rediseñando el perfil del espectador postpandemia y reconfirmando que, cuando se trata de animación de alto impacto, el tándem Disney/Pixar sigue jugando en otra liga. ¿Qué hay detrás de este tsunami comercial?
Plata pura: el segundo mejor debut animado de la historia en EE. UU.
Si desglosamos las métricas provistas por The Numbers y analizadas por Deadline, los 71 millones de dólares recaudados en Norteamérica (que incluyen los pases previos del jueves por la noche y el viernes completo en 4.425 pantallas) sitúan a Toy Story 5 en un lugar de privilegio absoluto. En la historia del cine animado estadounidense, solo Los Increíbles 2 (2018) logró un primer día ligeramente superior, con 71.2 millones.
Para el fin de semana completo, las proyecciones de Variety apuntan a una horquilla de entre 160 y 170 millones de dólares, una cifra que tritura los 120.9 millones que logró Toy Story 4 en 2019. Como dato de color para los amantes de las curiosidades del box office: la sala individual más rentable de todo el país fue el complejo AMC Disney Springs 24 en Orlando, que facturó ella solita más de 235.000 dólares en 24 horas.
En el plano internacional, la película se estrenó en simultáneo en 41 mercados, sumando otros 43.5 millones de dólares y liderando los rankings de todos los territorios. El rendimiento en México merece una mención aparte: recaudó 6.7 millones de dólares con un asombroso 86% de cuota de mercado, firmando el segundo mejor debut del año en el país azteca. En Europa, Francia aportó 2.1 millones y España 1,7 millones, mientras que en Medio Oriente la cinta se convirtió en el mayor estreno histórico para el estudio. Queda claro que la estrategia de lanzamientos globales simultáneos sigue siendo la gallina de los huevos de oro.
El nuevo rostro del público: más diversidad y el poder de las madres
Uno de los datos más interesantes que arrojan las consultoras Screen Engine y PostTrak es la notable mutación demográfica en las butacas. La proporción de espectadores latinos e hispanos escaló hasta el 30% (frente al 23% que tuvo la cuarta entrega), liderando el crecimiento en diversidad. El público caucásico representó el 36%, mientras que las comunidades afroamericana y asiático-americana empataron con un 13% cada una.
Si analizamos el corte por género y edad, las mujeres mayores de 25 años lideraron la asistencia con un 30%, seguidas de cerca por las menores de 25 (27%). Los hombres mayores de 25 aportaron un 25% y los menores de esa edad representaron el 20%.
Ojo a este dato estratégico para los departamentos de marketing familiares: el 72% de los adultos acompañantes fueron madres, un salto cuántico comparado con el 58% de la película anterior. Esto demuestra no solo que el interés parental por la experiencia colectiva del cine sigue vivo, sino que la nostalgia por Woody y Buzz Lightyear ha echado raíces profundas en varias generaciones de transgresores culturales.
Lección de marketing: cómo generar millones gastando una fracción
En una industria acostumbrada a presupuestos de promoción desorbitados, la estrategia de Disney con Toy Story 5 debería estudiarse en las escuelas de negocios. La campaña de lanzamiento costó “apenas” 8.8 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, es una fracción de los casi 29 millones que la compañía invirtió en promocionar su otro gran tanque del año, Star Wars: The Mandalorian & Grogu.
Aun con billetera ajustada, la campaña fue quirúrgica: logró 814 millones de impresiones pautando anuncios en eventos deportivos de alto rating (las finales de la NBA y la NHL) y en el prime time televisivo. Las redes sociales hicieron el resto: el 18% de los encuestados afirmó haberse enterado del estreno por plataformas digitales, y un 13% señaló el tráiler como el factor decisivo para comprar la entrada. Además, las alianzas comerciales con marcas generaron un valor mediático cruzado estimado en 3 millones de dólares adicionales en pura notoriedad.
¿Y qué dice la gente al salir de la sala? La película clavó una calificación “A” en Cinemascore (las encuestas directas al público en EE. UU.). Esta nota, la segunda más alta de la tabla, es un indicador infalible de que la película tendrá una excelente “permanencia” (legs) en cartelera las próximas semanas. Mantiene así la consistencia de la franquicia, donde casi todas las entregas obtuvieron una A (a excepción de Toy Story 2, que forma parte del selecto club de las “A+” junto a Up, Coco o Los Increíbles 2). Para Pixar es un alivio, considerando que sus últimos tropiezos (Cars 2, Onward y Lightyear) se habían tenido que conformar con una modesta A-.
Récords en el horizonte y un futuro asegurado
Con este arranque, el acumulado histórico de la saga en suelo estadounidense ya roza los 237.6 millones de dólares según Box Office Mojo. Los analistas de la industria apuntan que este debut se ha llevado por delante a fenómenos recientes de la animación como Spider-Man: A través del Spider-Verso o la mismísima Intensamente 2. La clave del éxito parece residir en una tormenta perfecta: el peso de una marca blindada, las ganas del público de volver a las salas tras los años grises de la crisis sanitaria y, sobre todo, el auge de las pantallas de formato premium (IMAX y PLF), que inflan el precio de los tickets y mejoran la experiencia.
El panorama a largo plazo no podría ser más brillante. Las encuestas a pie de urna revelan que el 49% de los espectadores ya cruza los dedos por una sexta entrega. Con un índice de recomendación por las nubes entre madres y jóvenes, Toy Story 5 no es solo el enésimo golazo en taquilla de Disney; es el nuevo estándar dorado de la animación contemporánea global.