Medios
Detectives por accidente y sororidad “noir”: Peterson y Dupláa rompen el molde en “El tiempo de las moscas”
La nueva miniserie de Netflix adapta el universo de Claudia Piñeiro con una mezcla de humor ácido, supervivencia carcelaria y una mirada feminista que escapa a los manuales. Inés y La Manca son las antiheroínas que no sabíamos que necesitábamos para arrancar el 2026.
El 2026 arrancó con un fuerte acento argentino en el catálogo global de Netflix. Con el estreno de “El tiempo de las moscas”, la plataforma no solo asegura un éxito de audiencia local, sino que exporta una de las duplas más potentes de nuestra pantalla: Carla Peterson y Nancy Dupláa. Bajo la producción de la experimentada Vanessa Ragone y la dirección compartida entre la sensibilidad de Ana Katz y el rigor visual de Benjamín Naishtat, la serie se posiciona como un ejercicio de género —el noir— atravesado por una lente social punzante.
Basada en el díptico literario de Claudia Piñeiro (Tuya y El tiempo de las moscas), la miniserie se estructura en seis episodios vertiginosos de 30 minutos. La propuesta es clara: acompañar a Inés (Peterson) y a su inseparable amiga de pabellón, La Manca (Dupláa), en su accidentada reinserción tras años de encierro.
De “Tuya” a la libertad: El choque con un mundo nuevo
Para quienes leyeron a Piñeiro, el regreso de Inés Experey es un evento en sí mismo. La protagonista de Tuya, aquel ama de casa que mató por “defender a su familia” en 2005, sale de la cárcel casi dos décadas después para encontrarse con una Argentina que ya no reconoce. El guion utiliza esta brecha temporal para explorar la “muerte civil” de las ex convictas y cómo la realidad las obliga a reinventarse o perecer.
La trama despega cuando las protagonistas aceptan un encargo turbio por necesidad económica. Al intuir una trampa, se ven obligadas a transformarse en detectives de su propia vida. Pero atención: no esperen la elegancia de Sherlock Holmes. Aquí, la valentía se mezcla con una torpeza humana y desesperada, lo que le otorga a la serie un tono de humor negro que alivia la crudeza del trasfondo.
Un feminismo de trinchera y supervivencia
Uno de los puntos más interesantes de la adaptación es cómo aborda el cambio de paradigma social. Inés, que cometió un crimen bajo una lógica de patriarcado internalizado, sale de prisión a un mundo transformado por el “Ni Una Menos”. Como bien señala la crítica especializada, el vínculo entre Inés y La Manca representa un “feminismo accidental”: no nace de la teoría académica, sino de la praxis del acompañamiento en la adversidad.
La propia Claudia Piñeiro ha subrayado el carácter político de esta ficción. No es solo un policial; es un análisis sobre cómo la sociedad etiqueta y margina a la mujer que rompe la ley. En pantalla, Peterson y Dupláa logran una química que transita de la aspereza a la ternura sin escalas, sosteniendo el peso de una narrativa que no teme incomodar.
Un elenco de lujo para una Birmingham porteña
El universo de la serie se completa con un reparto que parece un “quién es quién” del talento nacional. Desde la solidez de Valeria Lois y Diego Velázquez, hasta las participaciones de Carlos Belloso, Lola Berthet y la emblemática María Rosa Fugazot, cada personaje aporta una capa de realismo y extrañeza a este noir de conurbano y ciudad.
Con la dirección de Naishtat y Katz, la serie logra un equilibrio visual impecable, capturando esa atmósfera opresiva de quien se siente vigilado incluso estando en libertad. “El tiempo de las moscas” ya está disponible y promete ser el tema de conversación obligado en las próximas semanas. Es, en definitiva, una historia sobre segundas oportunidades en un mundo que rara vez las concede.