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De viral del Mundial 2018 a actor de Netflix

11 de abril de 2026
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El Mundial de Rusia 2018 dejó un sabor amargo para la selección argentina. El equipo dirigido por Jorge Sampaoli avanzó con sufrimiento a los octavos de final y luego quedó eliminado ante Francia. Sin embargo, más allá de lo futbolístico, aquel torneo también dejó historias inesperadas que trascendieron la cancha.

Una de ellas fue la de Rúrik Gíslason, el mediocampista islandés que captó la atención de millones tras el empate 1-1 entre Islandia y Argentina en la fase de grupos. En aquel partido, recordado por el gol de Sergio Agüero y el penal fallado por Lionel Messi, el futbolista europeo no solo se destacó por su presencia en el campo, sino también por el furor que generó a nivel global.

Con su imagen llamativa, su perfil se volvió viral en redes sociales y su cuenta de Instagram creció de manera explosiva en cuestión de días. Lo que comenzó como un fenómeno mundialista pronto se convirtió en una oportunidad para reinventarse.

Tras dejar el fútbol profesional, Gíslason decidió abrir una nueva etapa lejos de las canchas. Se volcó al mundo de los negocios con su propia marca de ginebra y una línea de ropa urbana, mientras empezaba a explorar su costado artístico con participaciones en campañas publicitarias y producciones cinematográficas.

Uno de sus primeros pasos en esa nueva faceta fue en Cop Secret, una película dirigida por Hannes Thór Halldórsson, el exarquero islandés recordado en Argentina por haberle atajado un penal a Messi en aquel Mundial.

Más tarde, el islandés terminó de consolidar su popularidad al consagrarse en la edición alemana de Let’s Dance, donde sorprendió al jurado y al público con una performance de tango. Desde entonces, su nombre comenzó a sonar cada vez más fuerte dentro del mundo del entretenimiento europeo.

Ahora, a los 38 años, Gíslason vuelve a quedar bajo los reflectores por su participación protagónica en Eat, Pray, Bark, una producción de Netflix en la que interpreta a un singular entrenador de perros que mezcla técnicas de adiestramiento con un enfoque místico en un entorno alpino.

Además de su presente artístico, el exfutbolista también dedica parte de su tiempo a causas solidarias como embajador de SOS Barnaþorpin, organización enfocada en el cuidado de niños. En paralelo, mantiene una fuerte actividad en redes sociales, donde comparte momentos de su vida personal y profesional.

Su caso no es el único. En los últimos años, varios deportistas optaron por explorar nuevos caminos tras su retiro. Pero en el caso de Gíslason, aquel fenómeno viral que nació en el Mundial 2018 terminó convirtiéndose en una carrera completamente distinta, con proyección internacional y nuevos desafíos lejos del fútbol.

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