Cine
De monstruos y óperas: Guillermo del Toro pone el ojo en el Fantasma más famoso de la literatura
Con el éxito de su Frankenstein todavía fresco, el director tapatío confiesa su deseo de adaptar "El Fantasma de la Ópera", aunque con ese sello oscuro y retorcido que solo él sabe imprimir.
Parece que a Guillermo del Toro no le gusta demasiado el sol, porque su mente ya está buscando refugio en los sótanos más famosos de París. Mientras su reciente versión de Frankenstein cosecha elogios, el cineasta dejó caer una bomba informativa: su próximo gran objetivo literario es, ni más ni menos, que la obra inmortal de Gastón Leroux.
En una charla reciente con el portal Inverse, el director dejó claro que su hambre por los clásicos del horror no está ni cerca de saciarse. “El Fantasma de la Ópera es un cuento clásico, pero lo haría de otra manera”, disparó Guillermo, encendiendo las alarmas de todos los que sabemos que “a la manera de Del Toro” suele significar un festín de diseño de producción, prótesis artesanales y una empatía profunda por el monstruo de turno.
¿Un fantasma de carne y hueso o de resina?
Sin embargo, antes de que salgan a comprar las máscaras, hay que manejar las ansiedades. El propio director puso un freno de mano a las expectativas inmediatas. Actualmente, su agenda está marcada por un pacto de acero con la “N roja” que lo tiene sumergido en el mundo del crimen y, sobre todo, en la animación.
“Tengo un par de ideas, pero por ahora, me estoy adentrando en el mundo del crimen y la animación stop-motion”, aclaró el realizador.
Esto abre una teoría que ya circula con fuerza en los foros de cine: ¿Podríamos ver un Fantasma de la Ópera en stop-motion? Teniendo en cuenta el triunfo de su Pinocho y el montaje de su propio estudio de animación coproducido por Netflix, no sería descabellado pensar que Erik (el Fantasma) podría cobrar vida a través de marionetas y técnicas artesanales, dándole un aire todavía más fantasmal y expresionista.
Un romance tóxico en los sótanos de París
Para los que necesitan refrescar la memoria (o solo conocen la versión musical de Broadway), la historia se desarrolla en la majestuosa Ópera Populaire de París, un edificio que es casi un personaje más. Allí vive Erik, un genio musical deforme que habita en las catacumbas del teatro y que se convierte en la sombra de Christine Daaé, una joven corista.
La trama, que mezcla el genio artístico con una obsesión enfermiza, alcanza su punto de ebullición cuando entra en escena el Vizconde Raoul de Chagny, el pretendiente de Christine. Conociendo a Del Toro, es probable que su versión se aleje del romanticismo edulcorado para explorar la tragedia humana de Erik y la arquitectura gótica del teatro, un entorno ideal para sus planos llenos de claroscuros.
Por ahora, el proyecto está en la fase de “deseo manifiesto”, pero tratándose de Del Toro, sabemos que cuando un monstruo se le mete en la cabeza, tarde o temprano termina encontrando su camino hacia la pantalla. La pregunta es: ¿quién se animará a ponerse la máscara bajo su dirección?