Cine
Camino al Oscar 2026: ¿Se acabó el misterio o estamos ante la calma antes de la tormenta?
Con las nominaciones a la vuelta de la esquina, el duelo entre Paul Thomas Anderson y Ryan Coogler polariza a la industria, mientras el "factor internacional" y el empuje de Chloé Zhao amenazan con romper las quinielas.
El calendario no da tregua. El próximo 22 de enero, la Academia soltará la bomba con las nominaciones oficiales a la 98° entrega de los Oscar, y apenas cinco días después, los BAFTA británicos terminarán de dibujar el mapa definitivo de la temporada. A estas alturas, el aroma a estatuilla ya impregna el ambiente, y aunque Hollywood ama los giros de guion de último minuto, las piezas del rompecabezas parecen estar encajando en un patrón bastante claro.
Por ahora, el nombre que resuena con más fuerza es el de Paul Thomas Anderson. Su obra Una Batalla tras Otra (One Battle After Another) llega con el pecho inflado tras dominar los Critics’ Choice y los Globos de Oro. Sin embargo, los analistas más cautos ya lo saben: una cosa es encantar a la prensa extranjera o a la crítica, y otra muy distinta es seducir a los gremios (PGA, DGA, SAG), que son quienes realmente tienen la llave del Dolby Theatre.
El fenómeno “Sinners” contra el peso del género
Si miramos el termómetro de la crítica regional, Pecadores (Sinners) de Ryan Coogler es, sobre el papel, la única capaz de arrebatarle el sueño a Leonardo DiCaprio y su equipo. La cinta de Coogler tiene el potencial de convertirse en la producción más nominada de la historia, un hito que la colocaría en el olimpo del cine. No obstante, el “subcampeonato” de Coogler enfrenta dos fantasmas conocidos: el prejuicio histórico de la Academia hacia el cine de género (vampiros, en este caso) y una narrativa profundamente anclada en la cultura afroamericana que podría chocar con la creciente ala internacional de la Academia, cuyos gustos se han vuelto más globales y menos específicos del folklore estadounidense.
En la vereda opuesta aparece Hamnet. El drama de Chloé Zhao no solo se llevó el Globo de Oro a Mejor Drama, sino que tiene en Jessie Buckley a la favorita indiscutida para Mejor Actriz. Esta película es el “cebo para el Oscar” perfecto: artesanal, emotiva y con un ADN que encanta tanto a los votantes más tradicionales de Los Ángeles como a la industria británica de los BAFTA.
El Top 5 y la invasión global
Junto a las tres mencionadas, Marty Supremo (Marty Supreme) de Josh Safdie y el Frankenstein de Guillermo del Toro parecen tener ya su reserva confirmada en la categoría de Mejor Película. Ambas están en la conversación del DGA (Sindicato de Directores), lo que suele ser el pasaporte definitivo para la gran noche.
Pero la verdadera intriga este año reside en el cupo internacional. Con la Academia cada vez más diversificada, la pregunta es cuántas banderas extranjeras veremos en la terna principal. La lista de aspirantes es un lujo:
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Valor Sentimental (Affeksjonsverdi) de Joachim Trier (ya respaldada por el sindicato de productores).
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Fue Solo un Accidente de Jafar Panahi.
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El Agente Secreto de Kleber Mendonça Filho.
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La Única Opción del maestro Park Chan-wook.
¿Quién sube y quién baja en la recta final?
El anuncio del PGA (Producers Guild Awards) ha servido para separar la paja del trigo. Mientras que la extrañeza de Bugonia (Yorgos Lanthimos) y la sobriedad independiente de Sueño de Trenes (Train Dreams) ganan tracción, otros transatlánticos parecen estar haciendo agua.
Proyectos que en el papel prometían arrasar, como Jay Kelly de Baumbach, la épica de Wicked: Por Siempre y la esperada Avatar: Fuego y Cenizas, están llegando a la meta con el tanque de reserva. Podrían arañar alguna nominación técnica, pero su fuerza en las categorías principales se desvanece con cada entrega de premios. ¿Habrá espacio para sorpresas como F1: La Película o el suspenso de Weapons? En la mañana del 22 de enero, todas las caretas caerán.