Cine

Ryan Gosling conquista el espacio: ‘Proyecto Fin del Mundo’ rompe la taquilla y mira de reojo el trono de Oppenheimer

La dupla Lord & Miller lo hizo de nuevo: la adaptación del fenómeno de Andy Weir se convierte en el estreno original más exitoso de Amazon MGM Studios y ya es el evento cinematográfico de 2026.

7 de abril de 2026
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A veces, la ciencia ficción nos regala milagros, y no solo dentro de la pantalla. Tras su desembarco en los cines el pasado 19 de marzo, Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary) ha demostrado que el público todavía tiene hambre de historias originales, inteligentes y, sobre todo, bien ejecutadas. Protagonizada por un Ryan Gosling que parece nacido para el papel, la película no solo cumplió las expectativas: las hizo explotar. Con una recaudación de 80,6 millones de dólares en su primer fin de semana en EE. UU. y un total global de 140,9 millones, el film ya es el estreno más potente en la historia de Amazon MGM Studios.

Lo más impresionante no es solo el número, sino el contexto. En una era dominada por secuelas y franquicias, la odisea de Ryland Grace se posicionó como el segundo debut más exitoso para una película original en la historia de Estados Unidos, quedando solo por debajo de la titánica Oppenheimer. Es oficial: la ciencia ficción “con cerebro” está más viva que nunca.

Pulverizando récords: El “Efecto Astrofagia” en los cines

Si Nolan puso la vara alta, Phil Lord y Christopher Miller (los genios detrás de Spider-Verse) acaban de saltarla con una sonrisa. Solo en su primer día, la cinta recaudó 33,1 millones de dólares, superando por un pelito los 33 millones que había logrado la biopic del padre de la bomba atómica.

Con un presupuesto de 190 millones, muchos analistas miraban con escepticismo si una historia sobre un profesor de ciencias solo en una nave podría llenar salas. La respuesta fue un “sí” rotundo. La dirección de Lord y Miller, conocida por su dinamismo y ritmo impecable, logró que los conceptos científicos más densos se sintieran como una montaña rusa de emociones. El boca a boca está siendo devastador (en el buen sentido), y todo indica que la película tendrá “piernas largas” en la cartelera durante los próximos meses.

Un 95% en Rotten Tomatoes: La crítica se rinde ante Ryland Grace

No es solo dinero; es prestigio. La película ostenta un 95% de aprobación de la crítica y un 96% del público, una armonía que rara vez se ve en blockbusters de este calibre. Los elogios se centran, casi por unanimidad, en la interpretación de Gosling como el profesor Ryland Grace. El actor logra capturar esa mezcla de pánico, genialidad y humor ácido que hizo que devoráramos el libro de Andy Weir.

Críticos como Eric Marchen ya la catalogan como la “imperdible odisea espacial de 2026”, destacando especialmente la fotografía de Greig Fraser. Y es que, visualmente, la película es un festín: Fraser (el responsable de la luz en Dune) logra que el aislamiento de la nave se sienta tan vasto como claustrofóbico. El equilibrio entre el rigor científico y el corazón de la historia ha dejado a los espectadores, literalmente, sin palabras (o mejor dicho, pidiendo más).

¿De qué va el fenómeno? (Sin spoilers, por si todavía no la viste)

Para los pocos que aún no se sumergieron en el universo de Weir, la trama es una carrera contra el reloj —y contra la extinción—. Ryland Grace despierta en una nave espacial sin recordar ni quién es ni por qué está ahí. A medida que recupera la memoria, descubre que el Sol está “muriendo” por culpa de una sustancia desconocida y que él es el último recurso de la humanidad para evitar el apocalipsis.

Pero lo que realmente eleva a Proyecto Fin del Mundo es su enfoque en la cooperación y la creatividad humana. Acompañando a Gosling, tenemos a una impecable Sandra Hüller y a talentos como James Ortiz y Milana Vayntrub, quienes terminan de darle forma a este relato sobre la resiliencia. Es una historia que nos recuerda que, ante problemas globales, la única salida es trabajar juntos (aunque sea con aliados inesperados).

El guion respeta al máximo la esencia de la novela, manteniendo esos momentos de “Eureka!” que nos encantan, pero con la espectacularidad visual que solo el cine puede dar. En definitiva, la película es un recordatorio de por qué vamos al cine: para asombrarnos, para reír y, tal vez, para mirar las estrellas con un poquito más de esperanza.